martes, 10 de noviembre de 2009

El libre albedrío




Despues de preguntarle, él le mostró el dedo.
En él se encontraba un pedazo de silicio negro. Pequeño, casi minúsculo, del tamaño de una alubia.

- ¿Y a esto le llamas futuro? ¿Tres años de trabajo, una inyección de capital de casi tres billones de dólares, y esto es lo que me traes?. Un simple Microchip.
- Julia, no es un simple Microchip.
- Entonces, qué coño se supone que es esta puta mierda- Contestó Julia con una mirada cargada de odio, directamente enfocada hacia los ojos del científico.
-Esto es el componente que va a cambiar la forma de ver el futuro y la humanidad. Una humanidad advocada a la autodestrucción, al fracaso. Una humanidad que ha explotado todos sus recursos naturales, que ha exterminado millones de seres vivos, sólo con la excusa de la supervivencia. Ha contaminado mares y océanos. Ha talado bosques, destruido arrecifes de coral, y ha acabado con el veinte por ciento de la capa total de ozono de la atmósfera. Pero cuando ponga en funcionamiento "La Purga", todo eso será arreglado, y un nuevo orden será instaurado en la Tierra.

Julia, con una mirada más que sospechosa en sus grandes ojos negros, y con una voz cargada de odio, se giró en su silla del despacho, quedándose mirando a través del ventanal de la planta 132 de su edificio coporativo.

- ¿ Y qué se supone que ganará Capsule Corporation con este "avance definitivo" como tú lo llamas?
Con su bata blanca impoluta, y con una sonrisa de satisfacción, Marc se acercó a la ventana junto a Julia, y le contestó taimadamente:

- Imagínate nuestro mundo, tal y como es hoy en día. Lleno de guerras subvencionadas por los paises poderosos y lucrándose tan solo con la destrucción de las etnias minoritarias. Imagín...
- Nosotros tambien nos aprovechamos de ellos Marc. ¿Como crees que te pago el sueldo que llena tu cuenta cada mes?- Le interrumpió la Directora.
- Por favor, déjame terminar. Imagina este mundo enfermo de avaricia, lleno de tragedias naturales como terremotos, huracanes, inundaciones. Incendios forestales, talas ilegales, matanzas de animales... todo esto solo afecta en lo que se refiere al medio ambiente, y todo ello provocado por nuestra propia especie.
¿Y qué me dices de nosotros mismos, de nuestro sufrimiento? Cáncer, Sida, epidemias víricas. El poder de los paises árabes manejando a su antojo la economía mundial manipulando el mercado del petróleo. Y los bancos, extorsionando a los mas pobres, para enriquecerse cada vez mas ellos mismos... pues con este trozo de silicio, tú Julia, y gracias a esa cantidad inmensa de dinero que la empresa ha inyectado en esta investigación, vas a ser la primera empresaria del mundo en acabar con todo eso, y crear, gracias a la investigación del proyecto llamado "La purga" un mundo nuevo, mejor, y vacío de todos esos problemas de los que te he hablado.

Julia, sin tan siquiera haberse inmutado por las palabras de aquel ser inferior en la cadena empresarial, volvió a girar sobre sí misma, y poniéndose de nuevo cara a cara con el hombre ataviado con la bata blanca.

- ¿Y cómo se supone que vas a conseguir eso, si se puede saber? Aunque sinceramente a mi el método, e incluso el resultado me da absolutamente igual, yo lo que quiero es que los gastos que me has causado, se vean paliados en cuestión de semanas con esta investigación tuya.
- Pues entonces - Dijo Marc- no perdamos más tiempo, y déjame que te muestre de qué es capaz esta miniatura.

Julia se levantó, y siguió de cerca a Marc por el pasillo hasta llegar al ascensor de la Corporación. Mientras bajaban, él, se la quedó mirando mientras le decía:

- No se preocupe Sra Mitch, le prometo que todo va a salir a la perfección, y que cuando vea los resultados, usted olvidará en ese mismo momento todo el dinero que invirtió en mi idea, y se dará cuenta de que fue un acierto el haber confiado en mi, aunque le resultara extraño que no quisiera a nadie trabajando a mi lado.
Cuando todo haya terminado, no le hará falta ese dinero que tanto echa de menos.

Julia le miró extrañado, y observó cómo el ascensor, continuaba descendiendo, hasta detenerse en la planta mas baja, el sótano 21.

Continuaron avanzando por un estrecho pasillo iluminado de color rojo, hasta que una puerta automática, se abrió de par en par dejando salir un intenso vapor blanco, gélido, que se le metió a Julia por debajo de la falda, haciéndola reprimir un pequeño escalofrío.

Lo que sus ojos contemplaron, era la creación de un genio. No entendía qué era lo que observaban sus ojos, pero tamaño ejemplar artificial, no podía ser sino el ingenio de una mente superior.
Una enorme máquina llena de tentáculos y provista de una pantalla gigantesca en su zona central, presidía el laboratorio allí ubicado. Los tentáculos se movían de aquí hacia allá, tocando zonas demasiado altas para que la vista de Julia pudiera vislumbrar. Millones de cables y tubos refrigerantes rodeaban la sala y la máquina, y un sonido hidráulico, era lo único que se oía en el habitáculo.

Julia se quedó impresionada con aquella visión, y ese fue el momento en el que se convenció a sí misma, afirmando para sí la suerte que tuvo al contratar a aquel científico catalán, que la prometió hace nueve años, crear una máquina capaz de acabar con todos los problemas de la humanidad, a cambio de llenar a Julia de un nombre más que destacado en la historia humana.

Ella sabía que Marc, había sido el único que había penetrado por aquella puerta desde entonces, y nadie sabía de la existencia de aquel sótano, por expreso deseo del investigador.

-Marc- dijo la mujer- tengo prisa, y me gustaría ir a celebrarlo con mi cartera de clientes. Por favor, comienza de una vez.

Marc, asintió con un gesto de su cabeza y se acercó a aquella gran mole de metal, plásticos y cerámicas. Posó su dedo índice sobre la superficie de una pequeña zona situada en el centro de la máquina, y un pequeño compartimento, salió suavemente empujado hacia afuera.

Marc, con sumo cuidado, puso el pequeño microchip sobre aquella pista de cerámica, y empujó el compartimento hacia dentro. La máquina hizo un ruido que a Julia le pareció un suspiro, y todo se iluminó de un blanco inmaculado, puro, y todos los ruidos se apagaron, dejando sonar tan solo los pálpitos del corazón de ella, que reverberaban en las paredes de la cámara.

Marc, se dio la vuelta, y se despojó de la bata, dejando ver su ropa de calle debajo. Se colocó al lado de Julia y dijo:

- Que comience la prueba.

Se apagaron todas las luces, y uno de los tentáculos se elevó hacia arriba, encendiendo una cúpula del tamaño de un coche pequeño, y que contenía un líquido transparente, parecido al agua, pero con la textura del mercurio.

-Por favor, introduzca la palabra clave.- La voz artificial, erizó el vello de la nuca de Julia, al reconocerse a sí misma diciendo esas palabras.

- En cuanto usted quiera, Sra Mitch, como dueña de todo esto, y como responsable de este avance tecnológico, tan sólo hágame una señal.
Julia, respiró hondo, y con un movimiento de cabeza, le dio a Marc su consentimiento para que comenzara todo lo que había venido a ver.
Marc, se giró, y con una sonrisa horrenda, que a Julia le pareció la de un lunático, levantó los brazos y dijo en voz baja:

- Que comience el espectáculo.
Palabra clave, Sacrificio.

En ese mismo instante, una luz cegadora iluminó el sótano, y la temperatura se elevó hasta casi los dos mil quinientos grados. Una onda expansiva de algo que la Tierra jamás había conocido, empezó a viajar a la velocidad del sonido por entre todos los rincones del globo, alcanzando a todos los habitantes de las ciudades, grandes y pequeñas, y convirtiendo su carne, en energía cósmica, evaporando todos los resquicios de sus cuerpos en milésimas de segundo.

Pasados trece segundos, la humanidad entera había desaparecido de la faz

1 comentario:

  1. Un relato genial,aunque vaya mala leche que tienes, acabar con toda la humanidad de un plumazo, je je. Pero creo que es el final perfecto para la historia

    Sigue asi

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