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viernes, 18 de junio de 2010

Desde el otro lado. Entrada XLIII

No me puedo entretener mucho ya que estoy preparándome la cena, pero como he recibido esto hace unos minutos, me veo en la obligación de mostrárselo a todo el mundo, ya que seguro que estábais preocupados al igual que yo.

Más tarde intentaré ponerme en contacto con vosotros para contaros un par de cosas que me han sucedido, nada graves, pero dignas de mencionar. Una semana sin hablar con vosotros dan para muchas cosas, os lo aseguro.

De momento os dejo con Vinatea o Alex, como prefiráis, el muchacho de Valencia y la condenada alquería.

Por fin me he enterado de lo que es....

A ver… ¡Ahora! Hola a todos, soy Vinatea, desde la alquería, en Valencia. Ya vuelvo a estar aquí, contándoos nuestra situación que, afortunadamente, no ha cambiado casi nada. De momento por aquí se está bastante tranquilo…

Primero que todo, quiero darle las gracias a José Antonio por avisarnos con lo del pozo de los muertos ¡Mira que no ocurrírsenos a ninguno! Joder, parece mentira que caigamos en esos errores… Ya está resuelto, menos mal que teníamos algunas garrafas de gasolina de cuando recorrimos los alrededores para recoger todo lo, digamos, interesante… Y no parece que esté el agua intoxicada... Pero nos vamos con un ojo, que ya, ya…

También quiero pediros disculpas, una vez más, por retrasarme en dar noticias. En una alquería siempre hay cosas que hacer, y si a eso le añades las guardias, reparar los daños causados por el temporal de viento, y alguna otra cosa, ni os cuento… Desde luego, no tenemos tiempo para aburrirnos…

Entre otras cosas, he estado fuera parte de estos días, junto con Flora, recorriendo una vez más los edificios cercanos: Alquerías, barracas y otras casas de campo… No las tenía todas conmigo con los muertos que encontramos, y la opinión de José Antonio no hizo más que alentar mis dudas, así que optamos por hacer una, mmm, descubierta a ver si había algo raro… ¡Y nada de nada! No ha quedado un solo alma por los alrededores, aparte de nosotros siete, claro.


He mencionado las guardias, pero creo que al final no os conté nada, solo las mencioné y comenté que no teníamos valla… Pues eso. Hace un par de meses tuvimos un temporal de viento de esos que hacen historia, como nunca he visto en mis 27 años… ¡Qué coño! ¡Si hasta sorprendió a Arturo, que rondará los cincuenta! Dejó la tira de destrozos, varios árboles y algunas cosechas dañadas, y algunos desperfectos en los edificios de la alquería, como he dicho antes. Y lo peor de todo: Nos hemos quedado sin valla electrificada.

Ya está de nuevo en pie, en su mayor parte, pero no sé qué coño se ha jodido, que no hay manera de hacerla funcionar. No pasa corriente, no llega hasta la verja ¡Y, leches, sin corriente no sirve ni de adorno! De todas formas, tampoco nos servía para mucho, si se piensa… Los perros salvajes ya hace la tira que no se acercan por los terrenos de la alquería, supongo que ya los consideran terreno vetado o peligroso, y si se acerca alguien la valla tampoco serviría de mucho. No pasaba suficiente corriente como para electrocutar a una persona…

De momento hemos optado por volver al sistema de vigilancias, como os decía, con alguno de nosotros destacado en cierto punto desde el que se tiene una excelente panorámica de la zona. Y aunque digo “alguno de nosotros”, debería de decir Arturo y Bekele, que son los que más guardias hacen… El uno por ser cazador, y el otro por alguna razón que no conozco, ni tampoco me importa, parecen estar hechos para aguantar horas y horas entre la maleza vigilantes.

¿Yo? Pues también hago algunas guardias, al igual que Flora, pero no es lo nuestro… Flora es una cabeza loca, y se despista con una mariposa que pase, y yo, ¡Je! Soy lo que se llama un culo de mal asiento ¡No puedo estarme quieto! Así que imaginaos menuda mierda de vigilante que puedo llegar a ser.

En fin, lo que no ayudamos por un lado, lo hacemos por otro ¡Quién me iba a decir a mí que algún día sabría algo de agricultura! ¡Ay!, si me viera mi padre… Seguro que diría “¿Quién es usted y que ha hecho con mi hijo?”… Mierda, le echo muchísimo de menos…


Poco me queda que añadir… Mmm… Recuerdo que José Antonio preguntaba qué es una alquería ¿No? Pues a ver si puedo explicarlo más o menos. Y sin dar detalles demasiado descriptivos de nuestra alquería, que no me fío de todos los que puedan estar al otro lado… Ya me entendéis…

Una alquería es, en líneas generales, una casa rural, agrícola ¡Una especie de granja, vamos! Es, o era, bastante habitual de aquí, de Valencia, aunque creo que en otras partes de la península también hay… Puede que en el sur, por aquello de que es una palabra procedente del árabe… No sé… De aquellas no tengo ni iea, pero las de aquí al menos, las de Valencia, suelen estar rodeadas de huertas y cultivos. Todas las que he visto por la zona son bastante sencillas, de una o dos plantas, y tienen algún otro edificio cercano y auxiliar... Ya sabéis, de cobertizo y esas cosas.

La nuestra es de una sola planta, como la mayoría de las de la zona… Con ese detalle, si alguien de por aquí intenta localizarla, lo tendrá muuuuy difícil, je je je… Arriba tenemos las habitaciones, la de matrimonio, en la que duermen Amparo y su hija; la que antes usaba la pequeña, y ahora comparten Flora y Laura, que por cierto últimamente está más abierta y habladora; y la de huéspedes, donde dormimos los chicos, cuando no estamos de guardia… Bueno, duermen ellos dos, Arturo y Bekele, porque entre los ronquidos del uno y la respiración profunda del otro, no hay quien duerma… Mmmm, lo siento, seguro que más de uno daría esas horas de insomnio por compartir esta pesadilla con alguien cercano…

Muchos de esas horas las aprovecho para leer. No con la luz eléctrica, que solemos evitarla durante la noche, pero si con cresols, es decir candiles, y similares… Me bajo a la planta baja, y paso una o dos horas tranquilamente, hasta que me entra el sueño… Poco a poco he ido recopilando libros en los edificios que revisamos y ¡Menuda colección tenemos ahora! Creo que en eso tenemos mucho en común, José Antonio…

En fin, poco más tengo que añadir. Como ya os decía, aquí estamos bastante tran-[BOOOOM] ¡¡¡¿QUÉ COÑO HA SIDO ESO?!!! [PASOS ACELERADOS]

- Alex, ¿Qué ha pasado?
- No tengo ni idea, Flora… Espera… [PASOS ACELERADOS] Joooder, mira eso…
- ¿Eso es humo?
- ¡Avisa al resto! ¡Ahora voy!

Ya habéis oído ¿No? No sé qué puñetas habrá pasado, pero hay humo a unos quilómetros al noroeste… Ya os contaré…

Un abrazo desde la alquería.

Joder, si antes digo que esto estaba tranquilo…


Como os he dicho, veré si puedo conectarme en un rato. Si no me es posible, mañana a esta misma hora lo haré. No me eschéis de menos.

Saludos desde el otro lado.

martes, 20 de abril de 2010

Desde el otro lado. Entrada XXXV

Buenos y dolorosos días. Han pasado ya casi dos semanas desde el conflicto con los caníbales del sur y la soberana paliza a la que sometieron a mis costillas. Pues bien, aun me duelen a rabiar. No tengo ninguna rota, pero cuando me toco en el costado, distingo una pequeña hinchazón que no soy capaz de eliminar. Hace un rato que ha amanecido, y vengo de recoger del parque de en frente de mi escondrijo varias hojas de sauce que ahora mismo estoy masticando, no sin una mueca de asco en la cara. Están demasiado amargas para mi gusto.

Parece que el temporal va amainando y ya no está siempre nublado. Hay alguna que otra nube en el cielo, y aunque aun estamos en Invierno, la mayoría de los árboles frutales están llenos de flores y repletos de abejorros a su alrededorLeches, ahora que lo pienso, igual si localizo a donde van estos abejorros me puedo hacer con miel...

Es curioso, pero ahora que nadie se encarga de cuidar los parques y los jardines, estos están más bonitos que antaño, ya que parecen auténticos bosques en miniatura. Precisamente en este del que me avituallo de hojas de sauce, antiguamente había un lago artificial. Pues bien, ahora ya se ha convertido en lago natural, y los patos y alguna que otra pareja de grullas anidan aquí como si nada. ¡Joder, grullas a ciento cincuenta metos de mi casa! La verdad es que el lago está lleno de vida. La gente antiguamente llevaba allí todo tipo de bichos, y el agua está repleta de peces de colores, carpas, ranas y alguna que otra tortuga, que por cierto, tienen una fijación con los pollitos de los patos, que estos a la que se descuidan se quedan sin alguno de ellos. Si lo llego a saber, me habría hecho con algún huevo de los patos, tengo entendido que son bastante nutritivos. Aunque de momento me conformo con los de gallina.

Pero bueno, la Naturaleza debe seguir su curso, y supongo que si aquí lo hace, en las demás zonas en las que hubiera un poco de campo también pasará. No me quiero imaginar como se ha debido de quedar todo aquello que estuviera edificado cerca de selvas, junglas o bosques. Debe de ser la hostia, como las imágenes esas de los templos perdidos thailandeses que fueron abandonados hace cientos de años y cuando fueron redescubiertos ya cerca de nuestra era, la vegetación los había cubierto por completo. La Naturaleza no cesa en cubrir lo que siempre ha sido suyo.

Siguiendo con las buenas noticias, hoy he comprobado que mi radio está en perfectas condiciones. Anoche, a eso de las dos de la mañana, salí del refugio para ir a los huertos a recoger unas pocas hortalizas, ya que me estaba quedando sin suministros de verduras frescas. Las heladas se han cargado la gran mayoría de mis plantaciones, pero aun así, tengo suficiente para seguir adelante, aunque las lechugas han muerto por completo, y creo que ya no me queda absolutamente ni una sola semilla. El caso es que estaba a punto de irme y vi cómo el piloto naranja de mi radio se encendía durante un momento para volverse a apagar de inmediato. Esa luz es la que indica que en esa banda o dial, se está recibiendo alguna comunicación. Estuve cinco minutos esperando para ver si recibía algo, pero al ver que no, decidí irme, no sin antes dejar el sistema encendido. Rápidamente activé el Mp3 y lo he conecté en modo grabación por si acaso. Este fue el resultado:

Hola ¿Hola? [PIIIII] ¡Agh, mis oídos! Ya está, ya funciona el cacharro este…

Eh… Hola a todos. Soy Vinatea, no sé si os acordaréis de mí. El tipo aquel de Valencia, que vivía en una alquería con más gente… Ése... Ha pasado tanto tiempo desde mi última conexión… ¿Qué fue, en enero? Y ahora debemos estar por mediados de marzo… ¡Joder, lo que daría yo por un calendario! No sé si hoy es lunes, sábado o viernes… En fin…

Quiero pediros disculpas, tanto a José Antonio como a todos los que estáis ahí, al otro lado, por el tiempo que he tardado en dar señales de vida… ¡Mierda, tenía que haber dicho otra cosa! Después de la odisea sufrida por José Antonio, no es una frase muy adecuada, la verdad… Me quedé de piedra cuando oí que Ida había muerto, parecía una buena chica… Una lástima que alguien como ella muera, y miles de hideputas sigan por ahí, tan campantes… Mierda de mundo… A todo esto, ¡¿La ISS?! ¿Cómo puñetas se salió de órbita? Jodeeer, pues si empiezan a caernos restos de basura espacial, lo tenemos claro... Como si no tuviéramos bastante con lo que tenemos en tierra...

Debo decir que no he oído todos los reportes realizados por José Antonio, tanto suyos como de otros. Hemos tenido algunos problemillas por aquí, con la electricidad y otras cosas, y cuando podíamos escuchar la radio no iba, y cuando teníamos luz, había miles de cosas que realizar… "La faena del matalafer, fer i desfer", como decimos en Valencia… Y si a eso le añades que no tenemos un, mmm, “contestador automático” como el de José Antonio, ni manera de estar día y noche pendientes de la radio, pues imaginaos… Sí, hemos tenido algunos problemas con la luz, como decía. Bueno, algunos… Más bien varias semanas sin luz… Os explicaré, aunque tendré que empezar desde el principio.

Resulta que hay una acequia, un sistema de riego muy típico de aquí de Valencia, que atraviesa los terrenos de la alquería. Ya sea por casualidad o porque el resto del sistema hídrico está jodido, lleva siempre la tira de agua, y a Chimo, aquel que os dije que desapareció, un genio el tío, se le ocurrió la posibilidad de instalar una especie de, digamos, mini-presa hidráulica… Lo dicho, un genio… Si no hubiera sido por él, me pregunto donde estaríamos ahora… Aún guardo una carpeta con otros ingenios suyos, la mayor parte no sé ni lo que son… Cuando tenga tiempo la cojo y os explico el funcionamiento de la presa, que de memoria no me acuerdo…

Pues bien, allá por febrero notamos que la acequia no tenía agua. Decidimos seguir el curso de la acequia para ver qué la interrumpía, y allá que nos fuimos Flora y yo. Supongo que no os imaginaréis qué es lo que nos encontramos ¡Je! Ni tampoco nosotros, la verdad… A unas horas de camino a pie de la alquería nos encontramos con el pastel. Las lluvias habían provocado un corrimiento de tierras y con ellas, una decena de cadáveres se amontonaban sobre la alquería… Como os lo cuento… No tengo ni puta idea de quien los enterraría, pero allí estaban… Aquello era dantesco, o como coño se diga, no se podía ni respirar de los olores que se levantaban en aquella zona... Flora vomitó y yo, para qué os voy a mentir, también. Y no fue la última vez esos días…

Lógicamente, aquello no podía quedarse así y estuvimos dos o tres días dándole vueltas para ver qué hacíamos. Enterrarlos nos hubiera llevado semanas, y nada nos aseguraba que no hubieran nuevos corrimientos de tierra. Tampoco los podíamos dejar allí fuera, junto a la acequia… Al final, decidimos llevarlos hasta una casa de campo cercana, deshabitada para más señas, en la que tenemos algunos huertos camuflados entre la maleza. De reserva, más que nada… Allí hay un pozo seco, completamente inutilizable, y los fuimos lanzando uno a uno al interior. Menudo trabajo, Dios. Aunque lo peor fue el olor, tardaré meses en olvidarlo. Al menos no atraerá a nada ni a nadie. La losa de piedra que pusimos encima para tapar el agujero los protege bastante bien, al menos por ahora.

Y menos mal que el agua de la acequia sólo la utilizamos para generar luz, ya que para beber usamos la de nuestro propio pozo, que si no, a saber lo que podíamos haber pillado. De hecho, nos encontramos con un perro muerto junto al agua. Sólo nos faltaba ponernos malos, joder.

En fin, después de liberar la acequia de obstáculos, el agua corría que daba gusto verla. Y cuando parecía que lo teníamos todo arreglado, ¡Zas! El temporal de viento… Pero eso lo dejaré para mi próxima comunicación. Ahora tengo que dejaros, que me parece que es tarde… Un segundo... [Pasos]

Sí, creo que ya es la hora de mi turno de guardia. Sí, sí, ahora tenemos guardias, porque la valla electrificada que teníamos pasó a mejor vida. Ya os contaré con detalle…

Hasta luego.

¡Ah, una última cosa! Lo de Vinatea es sólo un alias, un nombre. Lo usé, yo que sé, para darme valor… Gilipolleces mías, vamos… En realidad soy Alejandro, pero lo mismo me da, Alejandro, Vinatea, Alex, o Vin. En este puto nuevo mundo, nuestros nombres son lo de menos. Pero quería que lo supiérais...

Hasta pronto, un abrazo desde la alquería.


Pues bien. Me alegro de que todo os vaya bien por allí, y ahora me has dejado claro el por qué de tu nombre. Me quedo con Vin, que es más corto y más fácil de recordar.

Una alquería... ¿Qué es eso? La próxima vez me gustaría que me lo explicara, porque la verdad es que no tengo ni puñetera idea de lo que es eso. Me llama la atención el hecho de encontrarse cerca de donde él mismo vive con sus compañeros una montaña de cadáveres, y que no supieran nada. Deberían tener cuidado, aunque ya veo que lo tienen si es que están empezando a hacer guardias. Si no se han muerto solos, alguien los habrá matado, y si no, alguien los habrá llevado allí. Ahí es donde está el peligro.

Ahora que las cosas están así, deberíais acostumbraros a observar los cadáveres de nuestros compañeros de especie. Os parecerá raro, pero a veces, el encontrarte con un cuerpo muerto en medio de ningún sitio, y observar su estado de descomposición, te ayuda a hacerte una idea de más o menos cuánto tiempo lleva allí tirado, y al menos te da indicios de si puede haber alguien cerca de allí. Yo desde que todo esto comenzó a hacer mella en las mentes de la gente, me acostumbré a anotar los signos que veía en los cuerpos que divisaba desde mi escondite.Suena macabro, pero muchas de estas locuras son las que me han ayudado a sobrevivir. Cuando vives en una zona tan llena de gente como lo estaba la mía, debes estar las veinticuatro horas alerta.

Tenéis suerte de tener agua potable. Yo de momento no la tengo y por más vueltas que le doy, no sé cómo solucionar este problema aparte de hirviendo el agua. Pero es que este sistema me quita muchísima energía, y ya sabéis que el agua es fundamental para seguir viviendo. Más todavía que la comida. Por cierto que tened cuidado con el pozo donde habéis echado los cadáveres. Si por lo que sea el agua se filtra por ahí, y anega donde están los muertos, las aguas subterráneas pueden llevar todos los gérmenes a vuestros pozos, no lo olvidéis. Quizá os sería de ayuda el echar algo de gasolina allí dentro y prender los cadáveres. Si el pozo está seco, os será de gran ayuda.

Sólo espero que todo os vaya bien y que la próxima vez no me contéis de ninguna baja. Espero volver a escucharos pronto.

Un saludo Desde el otro lado.

lunes, 11 de enero de 2010

Desde el otro lado. Entrada XV

Saludos helados a todos. Soy yo, el de siempre. Espero que todo os vaya bien y que el frío que hace últimamente no os esté poniendo las cosas más difíciles de como me las está poniendo a mi.

No puedo salir de casa dese hace tiempo. Los hijos de puta que se cargaron a aquella muchacha, y que a punto estuvieron de hacerme criar malvas a mi mismo, me tienen cercado el terreno. Los he oido al menos dos veces merodear por los alrededores de mi escondite, y para colmo la nieve me ha dejado atrapado aquí dentro con el techo lleno de goteras.

Hace mas de una semana que no he podido salir a recoger verduras, y estoy sobreviviendo con lo poco que tego almacenado en las despensas de los pisos contiguos. Un pichón es lo último que me he echado a la boca. Me ha sabido a gloria, pero el hecho de estar aquí encerrado, ha enturbiado su sabor. Os preguntaréis que por qué no salgo de aquí, y es muy sencillo. Todo está cubierto de nieve, y en cuanto ponga un pie ahí fuera, las huellas podrían delatarme, y eso es lo último que quiero.

Pero bueno, dejémonos de mis penas y dejadme que os presente a alguien. Su nombre es...Ah si, Vinatea. ¿Un nombre raro verdad? Será valenciano. Hace mucho tiempo, cuando era un crío, conocí a un chico valenciano que se llamaba Xerats. ¿Como puede alguien tener semejante nombre? ¡Joder, si es que hasta es difícil de pronunciar! Bueno, pues eso. Tenemos un amigo nuevo, que se llama Vinatea. Es de Valencia, y anoche me envió un reporte sobre su situación. Ahí os lo dejo:


Creo que por fin he hecho funcionar este trasto… Sí. ¿Hola?… Soy… Bueno, mi nombre real no importa. Podéis llamarme Vinatea. Soy de Valencia. He escuchado casi todos los reportes de José Antonio, y quería hablaros de mi propia experiencia. Por si alguno puede aprovecharla.

Aquí la cosa no está mejor que en otros sitios. La ciudad es un infierno. La mayor parte de los supervivientes han ido escapando a las huertas cercanas, huyendo de las bandas y de los bombardeos, aunque ya ha pasado un tiempo desde que oímos pasar el último avión. Quizás porque ya no queda nada que destruir. El casco antiguo está completamente en ruinas, al igual que el puerto, el aeropuerto y una buena parte de la periferia. Entre ellos Benimamet, el barrio donde yo vivía.

Me atrevería a decir que soy el único superviviente de Benimamet. No queda nada en pie. Su proximidad con la base militar de Paterna no sirvió de mucho. Allí lo perdí todo. Casa, pertenencias… A mi padre… Yo sobreviví de pura casualidad. Ese mismo día tenía que acercarme a presentar no se qué del proyecto final de carrera. Ya no recuerdo el qué. Aunque eso ahora ya no importa.

Tampoco recuerdo muy bien lo que hice tras descubrir mi casa destruida. Tengo la mente nublada de esos momentos. Sólo sé que me fui de allí como si me persiguiera el diablo. Y que llegué a una alquería, una casa de pueblo, al norte de la ciudad. Una de las pocas que sobrevivieron al ímpetu de la construcción, y que por algún deparo del destino no ha sido destruida. Al menos de momento…

Y allí es donde vivo, o mejor dicho sobrevivo, con otras seis personas: Amparo, la dueña de la alquería; su hija Elena, de nueve años; Arturo, un antiguo cazador; una chica ecuatoriana llamada Flora; Bekele, un inmigrante subsahariano, etíope para más señas; y Laura, que ha sido la última en llegar, y que se pasa la mayor parte del día llorando. Como haríamos cualquiera de nosotros, vaya, si no tuviéramos que pensar en tantas cosas.

Estamos consiguiendo sacar adelante las tierras que rodean a la alquería. Con eso, y con lo que hemos recuperado, o robado si lo preferís, de las casas abandonadas cercanas subsistimos. Mal, pero subsistimos. Al menos, todos nos hemos acostumbrado a que la comida escasee. Y todos hacemos un esfuerzo para que la pequeña no lo note. Es la única nota alegre de la casa. Y queremos que siga así. La he visto crecer en todo este último tiempo y la quiero como si fuera mi propia hija, mi hermana pequeña… El otro día, sin ir más lejos, nos disfrazamos Arturo, Bekele y yo, para hacernos pasar por los Reyes Magos y darle una sorpresita. Disfraces pésimos, por supuesto… Pero Elena se lo pasó bomba, aunque luego nos confesó que sabía que éramos nosotros. Al menos ese día fue especial. Para ella y para nosotros.

Lamentablemente, hay más recuerdos negativos que positivos. Como cuando encontramos a Flora... Habíamos salido Arturo y yo, armados, como siempre para “recolectar” cosas abandonadas en algunos edificios relativamente cercanos. Gracias a eso nos hemos hecho con muchos objetos más o menos necesarios, como la radio por la que estoy ahora hablando. Y vimos a una chica, Flora, perseguida por una jauría de perros salvajes.

No nos lo pensamos. Yo disparé a bocajarro, y conseguí herir a uno… ¡Yo!, que antes de esto era pacifista, contrario a las armas y a la caza… Arturo demostró su pericia derribando a dos… Para nuestra sorpresa, el resto de la jauría se detuvo, no asustada, si no atraída por la sangre fresca. Y comenzaron a devorar ávidamente a sus congéneres… El mundo se ha vuelto loco…

Alcanzamos a Flora, la llevamos a la alquería y vimos que llevaba entre los brazos un crío, de no más de dos años de edad, con diversas heridas de mordiscos. Luego supimos que había permanecido oculta en su refugio durante bastante tiempo, pero que al ver cómo la jauría atacaba a una mujer con su hijo había intentado rescatarles. La madre había muerto, pero ella había conseguido arrebatar al crío de las fauces de las bestias… Lamentablemente, poco pudimos hacer por él. La pobre criatura falleció a los pocos días debido a las heridas y a varias infecciones…

Hemos vuelto a ver a la jauría en diversas ocasiones y me avergüenza decirlo, pero poco a poco la estamos diezmando. No sólo por venganza. También por seguridad… Afortunadamente, la alquería y sus tierras están rodeadas por una valla electrificada y por un ingenioso sistema de trampas que, además de proporcionarnos alguna presa extra mantiene alejados a todo tipo de alimañas… Animales o humanas…

La valla fue idea de Chimo, un antiguo ocupante de la alquería, que ya no está con nosotros. Otro día os contaré más cosas de él, como el sistema de comunicación que inventó para conectarnos con otras comunidades de supervivientes. Porque hay más, os lo puedo asegurar… Y algún día haremos falta para volver a levantar la civilización. La guerra no puede ser eterna…

Tengo que cortar. Este cacharro consume demasiada luz y me están haciendo señas para que corte. Ya os contaré más cosas en otra ocasión. Y recordad que no estáis solos. No todos nos hemos convertido en bestias humanas…

Un saludo desde este otro lado.


Pues encantado de conocerte Vin...Vinatea. Me alegro de que estéis más o menos bien, aunque es una pena lo de el niño de Flora, Mi más sentido pésame. Por lo que veo Valencia tambien está lleno de perros salvajes, como Madrid. ¿Qué les habrá pasado? Supongo que es la falta de comida, aunque no estoy muy seguro.

Veo que os las habéis ingeniado para electrificar una valla. ¿De dónde sacáis la electricidad? Me interesa saberlo por si utilizáis algún método alternativo al mío, para poder implementarlo a mi sistema de abastecimiento.

En el fondo este grupo me da un poco de envidia. Es peligroso ser tanta gente en un mismo refugio, pero la verdad es que la maldad de estos días se te olvida de manera más rápida si compartes tus problemas con otra gente. Es un consuelo el saber que al menos alguien encuentra algo de cordura en este caos.

Espero que el año que viene, también os podáis disfrazar de Reyes Magos, eso será señal inequívoca de que esa niña sigue a vuestro lado.

No me entretengo mas, que tengo que buscarme la manera de deshacerme de estas malditas goteras o al final tendré que vivir sumergido en agua helada.

Saludos a todos desde mi lado al otro lado.